EL PRINCIPIO FEDERATIVO COMO BASE DE LA SOBERANÍA POLÍTICA, ECONÓMICA Y SOCIAL DEL PUEBLO. PRIMERA PARTE (.ANTECEDENTES )

En principio, el hecho de que la I República Federal española fracasase aun no nacida su Constitución, disuelta en una verdadera “balcanización” de pequeños estados que se declaraban la guerra ente sí, se pirateasen entre ellos, se rebelasen contra las constituyentes republicanas y ofreciesen el triste espectáculo de venderse, como Cartagena, a los EEUU o Galicia como protectorado a Inglaterra, no invalida el ideal del principio federativo en si; de otra forma llamado Federalismo Social” diseñado por Prodhon y seguido con muy mala fortuna, por el presidente republicano federal Pi i Margall. El fracaso del proyecto presidencial, a la vista de la sublevación cantonal, le llevó a la dimisión.1o_republica_espanola_la_flaca_19th_century

La consecuencia histórica nefasta de este hecho es que a partir de entonces, en el imaginario colectivo del pueblo español, el federalismo fue desde entonces y ahora, sinónimo de separatismo o disolución de la Soberanía Nacional, hecho histórico conquistado en la Constitución de Cádiz en 1812 por el cual la soberanía, el mando único, pasa de residir en el rey a encarnarse en la totalidad del pueblo español. Por eso la consecuencia inmediata fue que la II República, curándose en salud, de declarase, a imitación de Francia, centralista y jacobina. Las autonomías vinieron “con calzador” y aun así, con serias limitaciones.

¿Cuál es el hecho que explica el fracaso del federalismo en España en 1874? Pues que la burguesía ha dejado de ser revolucionaria en dicha fecha, como lo fue desde Cádiz en 1808 (Miguel Artola: “la burguesía revolucionaria, 1808-1874”) y se está volviendo partidaria del conservadurismo toda vez que la clase obrera se ha auto-organizado en la Primera Internacional en 1864, dándose el éxito de las tesis anarquistas de Bakunin (partidario de federalismo social de Proudhon) frente al autoritarismo centralista de Marx y Engels. En pleno triunfo de las tesis anarcosindicalistas se da el hecho histórico de la Comuna de París, en 1871, en la que el pueblo parisino, harto de las miserias de la guerra franco prusiana, y víctima, como toda la clase obrera europea de la gran recesión por la super producción de los años setenta, se subleva en armas por dos meses nada más; pero durante los cuales se proclama en Comuna autogestionaria, suprime los alquileres, da lugar a una caja común, de la que cada cual extrae según sus necesidades y aporta según sus capacidades. Dicha sublevación es aplastada a sangre y fuego por el Ejército francés.portrait_pierre-joseph_proudhon

Pero la semilla de la Comuna de París está sembrada.en España. Fanelli, anarquista italiano que no conoce nada del idioma español, viaja a nuestro país a difundir las ideas anarquistas en nombre de la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores, en la que había derivado la 1ª Internacinal ) y se asombra de que en el pueblo español había calado masivamente y con gran éxito, las tesis de Bakunin. Hoy se diría que iban “en los genes” del trabajador español. Y en la Primera República digamos que “aprovecha” la ocasión del federalismo para hacer, a imitación del caso francés, múltiples “Comunas” en cada “cantón” autroproclamado como “nación libre, soberana e independiente”.En principio con la esperanza de que la Confederación de comunas vía intereses de sus clases obreras, les lleve a la “libre federación” entre ellas. Pero lejos de suceder así, lo que sucede es que los hampones, delincuentes, lumpen proletariado sin formar y sin disciplina alguna, se mezclen con el movimiento obrero y hagan de sus comunas, como la de Cartagena, aprovechando los buques de la Armada, un nido verdadero de piratas. Es decir; triunfa una explosión de odio social sin dirección alguna ni liderazgo común. El anarquismo en su vertiente nihislista destructiva y destinada al fracaso. Se rompe totalmente con la dirección de la llamémosla así, “burguesía republicana”, tanto federal como unitaria y a partir de entonces se da la guerra intestina que hace fracasar los dos intentos de República que hemos tenido.

Es curioso cómo en el imaginario popular sigue esta tendencia a romper la Soberanía Nacional por parte de cierta seudo izquierda descerebrada, en la esperanza -igual que en 1874- de que la confederación se transforme en federación por sí sola, a expensas del triunfo de una hipotéitica “revolcuión social ” de la que no hay ahora mismo ni condiciones objetivas, ni conciencia de clase alguna. Más bien de hedonismo y piratería entre hermanos.

La FSR, aprendiendo esta lección, aspira a que el hecho de la III República venga sin lucha de clases. Venga con el triunfo de la clase trabajadora antes y durante el proceso constituyente, y con diputados electos por las asambleas de base y responsables ante ellas y no ante los partidos políticos. ¿Cómo queremos aunar Revolución y Libertad en clave del Principio Federativo? Lo trataremos en la segunda parte de esta exposición.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *