Rodrigo Lanza, alias “Yuri”: un asesino en serie, descendiente de torturadores, por Ricardo Sáenz de Ynestrillas

 

Víctor Laínez, era un ciudadano español de 55 años, amante de las motos y con las convicciones y simpatías políticas que consideraba oportunas, porque en un país libre, como España se supone que es, existe libertad de pensamiento, de opinión y de expresión, y sin ellas, no existe el estado de derecho. Simpatizaba con quien le daba la gana, incluida la Legión y, según cuentan, no se metía con nadie. Usaba habitualmente tirantes y, en esta ocasión, con los colores de la bandera de España, a juego con un cinturón y de cuyas llamativas prendas, sus propios amigos habían estado haciendo coñas la madrugada que le costó la vida. Estaba en su derecho de vestir como le venía en gana y, al menos en aquel momento, no hacía ningún mal a nadie, ni siquiera a la mala bestia cobarde que el pasado viernes día 8 de diciembre, día de la Inmaculada, le quitó la vida salvajemente sin más motivo que los colores de su bandera.

El auto de la juez que le ha encarcelado, destaca que ese fue el único móvil que llevó a Lanza a golpear a la víctima “por la espalda sin posibilidad alguna de defensa y utilizando al efecto un objeto lo suficientemente contundente como para provocarle una fractura ósea” en la cabeza que le causó una hemorragia y le afectó al cerebro. Según el informe preliminar de la autopsia, esta fue la “lesión principal y causa de la muerte”.tirantes

Ello provocó el desplome de Láinez al que su agresor siguió golpeando en el suelo. “Le propinó fuertes golpes en la cabeza, quizá patadas, que le provocaron la rotura de los huesos propios de la nariz y zonas adyacentes”. En este sentido, la juez recalca la “gran intensidad traumática” de la agresión “tanto en la parte posterior como anterior de la cabeza, sin que se aprecien signos externos de reacción o defensa de su cuerpo”.

En los últimos tiempos, a causa de la ola de independentismo insolidario y cerril proveniente del soberanismo catalanista, se ha generado una actitud de contraprogramación a nivel nacional exhibiendo, frente a las banderas esteladas enemigas del pueblo español, la bandera borbónica rojigualda que, desgraciadamente, todavía representa a la nación española.

Así podemos ver en todas las ciudades multitud de banderas nacionales colgadas en los balcones de toda España, invitando a la concordia y la reconciliación con una región a la que los españoles bien nacidos, amamos como a la que más. De esta guerra de las banderas, que ha hecho brotar ese odio cainita que llevamos los españoles en las entrañas, ha sido víctima Víctor Laínez, quien fue asesinado por la espalda, cobardemente, pero ni siquiera lo fue por un español.

El autor es de origen chileno y de nacionalidad italiana. Es una de esas ratas de cloaca que, lejos de mostrar agradecimiento por la nación -que no es otra cosa que el pueblo español, del que formaba parte Víctor- que le acoge y le da cobijo, le muestra todo su odio, su impotencia y su cobardía lainez-lanzadespreciables.

Rodrigo Lanza Huidobro, alias “Yuri” es el nombre del niñato canalla, repugnante y consentido autodenominado antisistema, que  fue detenido el pasado lunes como presunto autor del asesinato de Víctor, por la espalda, como sólo atacan los cobardes.

Este despojo humano, esta aberración de la naturaleza, podrido de odio desde la cuna, tiene 33 años y es nieto del almirante Sergio Huidobro, uno de los principales apoyos del dictador fascista y tiránico Augusto Pinochet.

Es decir, el proclamado antisistema, paradójicamente (como la gran mayoría de los políticos actuales que dicen serlo) lleva viviendo del sistema toda la vida. Nació en una familia de clase alta, formando parte de la oligarquía chilena que llevó a su abuelo a apoyar sin ambages al déspota chileno, de quien se convirtió en lugarteniente. Y después se vino a España, a seguir mamando de la teta.

Entre otras ocupaciones, Lanza era “mecánico de bicicletas a domicilio” en una empresa que llamaba Último eslabón, consciente de lo que él mismo representa para la humanidad.  Sus buenos contactos con los poderes fácticos, en España y en Chile, se dejaron ver en España tras su detención por los incidentes de 2006 en los que un guardia urbano de Barcelona, padre de cuatro hijos, quedó tetrapléjico a causa de una pedrada lanzada por este engendro en el trascurso de un desahucio, como siempre con la actitud de un perfecto cobarde, lanzando la piedra y escondiendo la mano, literalmente.

La familia de Lanza movió sus contactos en Chile y en Madrid para conseguir salvarlo y hasta la entonces reciente presidenta chilena, Michelle Bachelet, se interesó por el caso. Pero no pudo evitar la condena a cinco años de cárcel, tras subir la pena en 6 meses por el Tribunal Supremo. Si pudo evitar su íntegro cumplimiento, pues se comenta que sólo pagó dos años…

General Augusto Pinochet talks to an attendee of a Military School parade in Santiago, Chile on August 23, 1997. Former Chilean dictator Augusto Pinochet, who's under investigation for disappearances during his 17-year regime, is in serious but stable condition after suffering a heart attack and undergoing angioplasty. Pinochet, 91, is conscious and breathing on his own, Juan Ignacio Vergara, a spokesman for Santiago's military hospital, said in comments broadcast on television networks including Television Nacional. He suffered the attack around 11:20 p.m. last night, December 2, 2006, Chilevision said. Photographer: Victor Ruiz/Bloomberg News.

 

Como también que, siendo extranjero, la Justicia debería haberle expulsado de España al salir de la cárcel, pero no olvidemos que además de extranjero también era oligarca, y que usaba estos contactos cuando le viene bien, y pudo seguir vagabundeando por aquí, imponiendo su voluntad…siempre que le den la espalda.

De hecho, a través de su madre, consiguió la producción y difusión de un documental – Ciutat morta de Xavier Artigas y Xapo Ortega- que convirtió al homicida frustrado (en aquella ocasión) en una víctima propiciatoria, un chivo expiatorio, donde convergían policías, jueces de la Audiencia Provincial, del Tribunal Superior de Justicia y todo el sistema, puestos de común acuerdo, para encarcelar a este pobre angelito experto en agredir brutalmente por la espalda – prácticas de tortura que quizá el abuelo consiguió enseñarle cuando era niño- y conseguir defenestrar a un “combatiente” de tanta trascendencia (nótese a ironía) y de tan extendido liderazgo guerrillero.

Antisistema con todos los resortes del poder, chileno y español, de los medios de comunicación, de directores y productores de cine, con todos los recursos necesarios para su producción y difusión y con todos los apoyos sociales y políticos de otros antisistema, que son, insisto, los que siempre mejor viven del sistema que dicen combatir: hipócritas, cobardes y, sobre todo, traidores al pueblo y a la clase trabajadora -algo ajeno a este animal que jamás ha pegado un palo al agua- y a los que, con autenticidad y firmeza, queremos combatir este sistema injusto para implantar otro sin convidados ni desigualdades.

Ojalá encuentre en prisión la justicia poética que su felonía requiere antes  de que sus contactos entre oligarcas y poderosos consigan devolverle una libertad que ha demostrado reiteradamente que no merece.

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