UNAMOS JUSTICIA Y LIBERTAD, por Antonio Eduardo Pascual Martínez

Considero esencial, y la primera exigencia de todo demócrata y amigo de la democracia formal, la consecución de un período de Libertad Constituyente, compuesto de una fase de Poder Constituyente en sí mismo en el que se pregunte al pueblo en amplia encuesta cuáles son sus preferencias y sus agravios (al estilo de los “cahiers de dòleances” para la Asamblea Nacional francesa o la amplia encuesta realizada a las Juntas españolas de defensa para elaborar la Constitución de 1812) y un período de Poder constituido en el cual se elaborará una nueva Constitución basada en los deseos que ha expresado el mismo pueblo consultado a través de sus representantes electos de sus distritos electorales siempre revocables por esa Asamblea y responsables ante ella; no ante los partidos.. En ambos períodos habrá un gobierno provisional, hasta las primeras elecciones legislativas y del poder ejecutivo, con plena libertad garantizada a todo el pueblo español para que sea él mismo, el protagonista exclusivo de la Constitución republicana de su libertad conquistada.la-comuna-de-paris-acracia-anarquismo-672x358

A esto, lamentablemente, no llega el discurso reciente de Julio Anguita en la Universidad de Córdoba, Admite esos dos poderes, constituyente y constituido, dentro del período de elaboración de la nueva Constitución; pero se deja en el tintero, a mi juicio, la garantía del Poder Popular sin partidos políticos que tenderán siempre a hablar en nombre del pueblo, pero sin el pueblo; como los déspotas ilustrados, y sin control alguno de las asambleas populares. Si los partidos, por muy republicanos que se consideren, -que hasta ahora son más bien entusiastas de la Monarquía,- “nos traen” una República parlamentaria (los tres poderes del Estado emanarían del Parlamento, como ahora- y además, con el mismo predominio EXCLUSIVO Y EXCLUYENTE de los partidos políticos, correa de transmisión de los poderes fácticos de España, poder financiero, clerical, de potencias extranjeras, etc. en este caso, digo, la República será una nueva estafa arrojada por la oligarquía al pueblo español para que todo aparentemente cambie; pero siga igual. Y a otro con estas burlas. A otro con las “democracias orgánicas”, con la partidocracia disfrazada de democracia libre, y con todos los engaños recientes cuyo único beneficiario ha sido la corrupción, cada vez más gigantesca, hasta que el actual sistema reviente por las costuras. .

Para llegar a esta meta, es necesaria una incansable labor de propaganda y de motivación para el pueblo español en pro de desperar en él algo esencial: el amor a la Libertad Política. Esto nos debe unir como factor común a todos los que, provengamos de ideales más conservadores o más de izquierdas, (como es el caso de la FSR) bajo el convencimiento de que no pueda haber ningún tipo de Justicia Social o de soberanía nacional consecuente, sin haber previamente LIBERTAD POLÍTICA.

El movimiento en pro de una República constitucional -y no parlamentaria, porque entonces no habríamos hecho nada mas que confiar a los viejos partidos estatales el cambiar sin más de fachada manteniendo los mismos contenidos anti democráticos- ha de ser lo más amplio posible; debe unirnos a todos, debe huir del sectarismo como ocurrió en la II República, acabando de una vez por todas con la vieja elección excluyente entre Libertad Política y Justicia social distributiva. Ni Justicia sin Libertad, ni Libertad sin Justicia. Este creo que es el maravilloso reto que nos planteamos.

Nosotros, como FSR, tendríamos la intención de proponer a las Asambleas de electores del pueblo español la existencia de una verdadera Democracia Económica (que existirá cuando España sea en lo económico una gran empresa de trabajadores de todas clases con caja común de capitalización y redistribución de beneficios )y Social, dotando a cada municipio o asociación libre de municipios en comarcas, de una representación social compuesta de asociaciones de consumidores, de sindicatos usufructuarios de sus de sus medios de producción nacionales y de la Asamblea política electoral que designe, con otras comarcas, la representación regional y nacional; La primera con cámara propia de representación de regiones federadas en pie de igualdad de derechos y de deberes con las demás, bajo la soberanía nacional representada por la Asamblea Nacional Legislativa, que elaborará las leyes nacionales y de común interés para todas las regiones y una Presidencia de la República de Trabajadores que será elegida en elecciones aparte para encarnar el poder ejecutivo.Con la independencia del poder judicial, en el cual los fiscales de distrito serán elegidos por el distrito electoral que les corresponda.

Esto es en síntesis o resumen general, lo que pretendemos. Si alguien cree que esto es el reflejo de una sociedad post comunista, con el poder político y económico distribuido entre todo el tejido social de la Nación española, con respeto a todos sus diferentes pueblos y culturas unidos por un proyecto y un pasado común, acertará por completo. No queremos que esta sociedad sin clases opresoras y oprimidas venga por la violencia o por dictaduras de partido o por ningún totalitarismo del siglo pasado. Queremos que venga por la democracia, como lo quiso Salvador Allende. O tantos héroes de la Libertad y de la Justicia que pretenden que borremos de nuestra memoria.

SALUD Y REPÚBLICA SINDICAL Y COMUNAL DE TRABAJADORES.

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